(Esta carta la escribi en un momento en que estaba muy trsite y deprimida porque habia terminado una relacion, la mas larga y la mas hermosa que he tenido en mi vida; me sentia muy sola y como la escribi para desahogarme. Lo cierto es que ahora que han pasado muchos meses desde ese momento, me doy cuenta que nunca estuve tan sola, que solo era mi imaginacion.Al fin, tal y como le sucede a todo el mundo despues de una relacion)

Carta a nadie desde mi propia soledad

Si me preguntas donde estoy es muy fácil contestar ya que estoy sola en un lugar donde no hay nada a mi alrededor, donde solo puedo escuchar el eco de mis propios pensamientos y el rechinar de mi lápiz al escribir.
El mundo en que estoy viviendo esta lleno de voces lejanas que me recuerdan el pasado que una vez viví, un mundo anterior en que hubo una vez un ápice de esperanza, un cachito de felicidad,; el mundo que puedo ver desde aquí es lejano, esta alumbrado por un rayito de luz. Por un rayito de luz que puedo ver a lo lejos, bien lejos, muy lejos de pensarse, de poder tan siquiera considerarse. El mismo es, aun a pesar de todo el motor que me impulsa a continuar.
De colores. De colores, así era el mundo en que viví, un mundo de gentes y de ruidos, de suspiros y de gritos, de sabores y sinsabores, de risas y lagrimas. En fin un mundo ambiguo donde todo lo poseía, donde había sentimientos y sobretodo, certidumbre.
Es gris. Todo lo que veo es gris, excepto aquel lejano rayo de luz que se ve como un pequeño agujeros por donde unos pocos Ángeles pueden entrar a rescatarme del abismo de vez en cuando e intentar reparar un alma vacía que vive en un mundo gris y vació donde la nada parece ser la mejor amiga y el aire el juguete as preciado. Todo lo veo redondo, cuando esos Ángeles llegan, puedo ver cada esquina del lugar. Ellos me sacan de aquí y me regresan al lugar donde una vez viví, pero cual cenicienta a las doce campanadas he de correr, sin querer hacerlo, con ganas de detenerme, vuelvo al mundo redondo, gris, quizás con tonalidades azul esta vez.. Y las esquinas vuelven a desaparecer.
Desearía dejar de parecer y de una vez y por todas ser. Esa tarea corresponde a mis Ángeles, pero aun así yo me he de ayudar. Una vez yo llegue a ser y esta vez lo volveré a hacer. Esta vez el mundo redondo tiene la capacidad de rebotar, no solo rueda. Y he ahí mi cachito de esperanza nuevamente.
Atrás queda un mundo que nunca voy a olvidar pues es un mundo que me ayudo a encontrar. A encontrar mi camino en el mundo nuevo que habré de vivir. No se trata de sobrevivir, no esta vez no es así. Es vivir. Como dice la canción, mi gran sanacion, eso ya se termino, pero ahí no termina. El espíritu es eterno y el camino solo comienza. Atrás quedaron los escollos, ahora no hay uno que no pueda sobrepasar. Con fuerzas cual superhéroe defendiendo su ideal he de caminar a paso firme con certidumbre. Desde el mundo redondo me iré en un solo rebote después de haberlo intentado tantas veces y llegare a una esquina en la que me podré resguardar. Todo es cuestión de segundos. Adiós mundo gris de tonalidades azules, me voy, esto no es solo un intento, es la vida. Esta vez si, lograre salir a flote, y seguiré siendo feliz, dejando a un lado el oscuro paréntesis que me sucedió. Arriba!

(Cuando yo termine de escribir esta carta a comienzos de este a~o no quise publicarla pq temi que fuera a ser confundida con uan carta suicida o algo por el estilo lo cual no es para nada cierto)